La leña es poesía perenne, que se abisma en los interrogantes eternos. Los poemas que nutren este libro vuelven su mirada sobre el ser y el ente, sobre la existencia como itinerario vital y como identidad del sujeto; exploran las fronteras entre el verso y la prosa; contienen meditaciones sobre la propia poesía y traban vínculos con los nombres y corrientes liricas con los que entroncan. Estamos ante una obra que brota en el campo labrado que forman la intersección de la tradición y el talento individual, como señaló T.S. Eliot.