Atenas, sometida por el poder de Knossos, entrega anualmente un tributo humano de catorce jóvenes destinados a un incierto y oscuro sacrificio. A bordo de un navío marcado por velas negras, el capitán Anacreonte conduce a este grupo de jóvenes hacia la isla de Creta. Entre la tripulación y los cautivos se tejen tensiones, secretos políticos y miedos profundos, mientras la presencia de una joven enigmática y la inminencia del palacio del Minos auguran una ruptura en el destino impuesto por los tiranos.