Más de dieciséis años de amistad con Nietzsche avalan las palabras de Malwida von Meysengug. Cuando se habla de los amigos de Nietzsche, siempre aparece en primer lugar "el amigo Overbeck"; también rápidamente vienen a la mente Heinrich Köselitz (Peter Gast), Erwing Rohde o Carl von Gersdorff. Sin embargo, en ninguno de estos casos la proximidad afectiva fue tan intensa como la que hubo desde el principio y hasta el final de Nietzsche y Malwida. Esto puede comprobarse fácilmente con la lectura de las 58 cartas (incluyendo borradores) que se conservan de Nietsche a su amiga, la primera de julio de 1872 y la última de enero de 1889. Estas cartas son un auténtico registro de la vida intelectual y afectiva de Nietzsche, y la frecuencia de los envíos refleja por sí misma los avatares de esta relación de amistad. Una relaciónmás valiosa que las demás, si es posible hablar así, debido a las diferencias que separaban a Malwida deNierzsche. Malwida se declaraba idealista, nunca se apartó de Wagne y de Schopenhauer, creyó en la cultura como medio para el perfeccionamiento y la felicidad del hombre, fue una pionera en la lucha por los derechos de la mujer y defendió la caus democrática arriesgando su propia integridad. Y, a pesar de esto, Nietzsche nunca dejó de expresarle su profundo y sincero cariño porque su fiel amiga compartía algo quizá más valioso que las posturas filosóficas: la atención, la delicadeza, la sinceridad, la paciencia , la lucha solitaria, el valor , el estar hechos "para decir sí".